“Todo lo que le ocurra a la Tierra, le ocurrirá a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la Tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo. Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la Tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes, a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la Tierra es nuestra madre.”1

Así habló, en el año 1854, el jefe indio Noah Sealth, cuando recibió la propuesta del entonces presidente de Estados Unidos, Frnaklin Pierce, para crear una reserva y acabar con los enfrentamientos entre indios y blancos. La “reserva” suponía el despojo de las tierras indias…

Un siglo y medio más tarde, las palabras de Noah Sealth resuenan en nuestra cultura con más fuerza que nunca. Tristemente, nuestros esfuerzos por inculcar a la sociedad contemporánea una sólida educación ambiental, han llegado muy tarde y muy lento. Los efectos del cambio climático ya están tocando nuestra puerta, y en nuestros colegios y universidades apenas hemos comenzado a hablar del medio ambiente como un tema de relevancia política, económica y social. De acuerdo con la SEDEMA, la educación ambiental es “un proceso de formación que permite la toma de conciencia de la importancia del medio ambiente, promueve en la ciudadanía el desarrollo de valores y nuevas actitudes que contribuyan al uso racional de los recursos naturales y a la solución de los problemas ambientales que enfrentamos en nuestra ciudad.”2

¿Pero qué lugar ocupa realmente México en este proceso de formación?

A diferencia de lo que se piensa comúnmente, la educación ambiental es mucho más que mera información sobre el medio ambiente. Su principal objetivo es desarrollar el pensamiento crítico, que permita no sólo tener conocimiento, sino la capacidad de analizar críticamente los problemas ecológicos, y proponer soluciones sensatas y posibles. En este sentido, la educación ambiental en nuestro país es muy pobre todavía. Los colegios aún no incluyen la materia de manera formal en sus programas. Y, a excepción de algunos diplomados y posgrados de carreras recientes (como Ingeniería ambiental o Arquitectura ambiental, por ejemplo), el tema se discute casi siempre de un modo escueto y breve en nuestras universidades. En el 2014, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, señaló la debilidad de la educación ambiental en México. Según el informe emitido por el organismo, esto supone un grave perjuicio, ya que los alumnos no crecerán con la preparación adecuada para enfrentar un futuro con la presencia del cambio climático, la pobreza extrema y otros males derivados.3

Es evidente que se trata no sólo de tener acceso a un nivel más alto de educación, pues éste no se traduce necesariamente en una formación responsable y activa en pro de la sostenibilidad. Estudios llevados a cabo por SEMARNAT han puesto de manifiesto áreas de mejora, como la necesidad de una visión integrada y sistémica, y una mejor capacitación del personal docente. Igualmente, se ha criticado el enfoque teórico, en ocasiones erróneo, la proliferación de mensajes simplistas o la carencia de un inventario completo y actualizado de las experiencias de educación ambiental en el país. A estas exigencias, se suma la participación limitada de la iniciativa privada y de los medios masivos de comunicación en la promoción de una cultura sostenible, lo cual ha propiciado un mayor impacto de los mensajes que promueven una visión fragmentaria y actírica de los problemas ambientales.4

Todo lo anterior pone de manifiesto que, si la educación ambiental no es un campo prioritario en el contexto de las políticas educativas, entonces nuestros acuerdos locales, nacionales e internacionales no tendrán un efecto trascendente. Las soluciones económicas y tecnológicas, las regulaciones políticas, los incentivos financieros no son suficientes. Necesitamos un cambio fundamental en la manera en que pensamos y actuamos. Y esto sólo se puede lograr a través de la educación. Una educación ambiental deficiente deriva en la incapacidad de la población para comprender que la crisis ambiental a la que nos estamos enfrentando abre también nuevos caminos de transformación política, económica y social. Pero esta transformación necesita propuestas innovadoras, ideas de producción sostenible, actos comunitarios fuertes, y personas conscientes de que nuestro planeta es finito, pero las posibilidades humanas no.

“Vivir con los recursos de un planeta es tecnológicamente posible, financieramente viable y nuestra única oportunidad para un futuro próspero”.
Mathis Wackernagel, Red Global de la Huella Ecológica

Referencias: 

  1. Noah Sealth, “El manifiesto ambiental de Noah Sealth”. http://ocw.um.es/ciencias/aspectos-economicos-de-la-biotecnologia/ejercicios-proyectos-y-casos-1/jmpaz-aspectosecobiotec-doc-1.1.pdf (consultada el 29 de enero de 2018).
  2. “¿Qué es la educación ambiental?” en Educación Ambiental.  Secretaría del Medio Ambiente. http://data.sedema.cdmx.gob.mx/educacionambiental/index.php/en/educacion-ambiental/que-es-educacion-ambiental (consultada el 29 de enero de 2018).
  3. Cfr. “Jalón de orejas de la UNESCO a México por falta de Educación Ambiental” (24/02/2014). http://www.miambiente.com.mx/general/jalon-de-orejas-de-unesco-a-mexico-por-falta-de-educacion-ambiental/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A%20MiAmbiente%20%28Mi%20Ambiente%29 (consultada el 19 de diciembre de 2017).
  4. Cfr. Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México (versión ejecutiva, Estrategia Nacional 2006 – 2014). http://www.dgcft.sems.gob.mx/archivo_s/sustentabilidad/Estrategia_Educacion_Ambiental_Sustentabilidad_SEMARNAT.pdf (consultada el 29 de enero de 2018).
Donation box

Única ocasión

PayPal button
Donation box 2

Recurrente

Opciones de pago
PayPal button