Este día fue instaurado por la Organización Mundial de la Salud en 1977 para crear conciencia sobre el impacto de nuestras actividades en el deterioro del medio ambiente y, en consecuencia, en el aire que respiramos y en nuestra salud. Desde entonces, se celebra cada año, el tercer jueves de noviembre.

En las últimas décadas, la calidad del aire ha empeorado hasta convertirse en la cuarta causa de muerte prematura en el mundo según el Banco Mundial. Países como India o China se encuentran entre los más afectados.

La Ciudad de México no escapa a esta problemática. La calidad del aire se mide a través del índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA). A punto de terminar 2017, contabilizan un total de 102 días limpios. La Ciudad se ve afectada por niveles altos de la partícula PM 2.5, que llegan a duplicar el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud. Esta partícula suele ser generada por emisiones de vehículos diésel, y su peligro radica en su pequeño tamaño, que le permite penetrar fácilmente en las vías respiratorias.

Las emisiones de fábricas y autos son las causas principales de la contaminación en la Ciudad, unidos a condiciones geográficas (situación en un valle, falta de lluvias durante buena parte del año, niveles de radiación…) que “atrapan” las partículas dañinas.

Para solucionar este problema, es necesario el compromiso de Gobiernos, empresas y sociedad civil. Los ciudadanos, a nivel individual, jugamos un papel fundamental a la hora de limitar nuestra huella de carbono, es decir, nuestras emisiones de CO2. Así, podemos limitar nuestros desplazamientos en auto optando por transporte público, bici, o car sharing. Igualmente, podemos ser más conscientes del uso de fuentes de energía en el hogar o en la oficina, controlar el desperdicio de alimentos y reciclar los materiales que utilizamos.

Además de refrescar estos hábitos tan importantes, queremos aprovechar el día de hoy para recordar a nuestros grandes aliados en el aire puro: los bosques y zonas verdes. Los árboles y plantas cumplen una función fundamental absorbiendo el dióxido de carbono de la atmósfera y devolviendo oxígeno. Además, contribuyen a humidificar el ambiente.

Por ello, te proponemos una actividad para celebrar el Día Mundial del Aire Puro: dirígete a un bosque o parque cercano a tu casa u oficina, y hazte consciente no sólo del mejor aire que estás respirando, sino de las sensaciones que experimentas al estar en una zona verde y oxigenada: relax, alegría, desconexión… Aprovecha esta experiencia para valorar la importancia de tener zonas verdes en el entorno urbano, y zonas boscosas alrededor que sirven como pulmones.

Tú puedes contribuir a mejorar la calidad del aire participando en jornadas de reforestación, apoyando al embellecimiento de parques y camellones urbanos en tu comunidad, fomentando el uso de jardines o reivindicando la conservación del patrimonio natural de México. Así, con la suma de todos, estamos a tiempo de recuperar el Aire Puro en la ciudad y nuestro derecho a un medio ambiente sano.

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